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CDMX 23 de abril del 2021.-Conocer los aspectos sociales y culturales que inciden en el riesgo de contraer la enfermedad, la forma de vivirla, atenderla y prevenirla, incluyendo los puntos de vista en torno a las vacunas contra el virus SARS CoV-2, son los objetivos de la encuesta en línea publicada por especialistas de la Coordinación Nacional de Antropología, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

El proyecto “Percepción sociocultural sobre la COVID-19, las vacunas y la campaña de vacunación”, cuya parte fundamental es la realización de un cuestionario entre los diversos sectores de la sociedad mexicana, busca documentar conocimientos que puedan ser útiles para proponer recomendaciones de política pública en materia de salud, desde la dimensión antropológica.

Este estudio es confidencial y anónimo, y sus respuestas se utilizarán exclusivamente para fines académicos. El investigador del INAH, Milton Gabriel Hernández García, participante de la iniciativa, informó que este sondeo busca identificar y analizar la percepción sociocultural de la población mexicana acerca de la COVID-19.

Explicó que desde una computadora, una tableta o un celular, se puede responder el cuestionario disponible en la liga: https://forms.office.com/r/RirduLy3Li; se trata de reactivos de opción múltiple por lo que su llenado no implica más de diez minutos.

El etnólogo destacó que se ha identificado información interesante acerca de las secuelas de la enfermedad entre la gente que padeció la COVID-19 —en cualquiera de sus manifestaciones, leve, severa o grave—, desde la falta de capacidad respiratoria hasta la pérdida de cabello o cejas, por ejemplo.

Compartió que hay personas de comunidades indígenas de diversas partes del país que han respondido la encuesta. Por ejemplo, un habitante de una localidad totonaca de la Sierra Norte, en Puebla, considera, desde su cosmovisión, “que esta enfermedad es una consecuencia por no respetar a la madre tierra”, aunque también opinó que ha traído resultados positivos, como el hecho de que su pueblo está más unido, pues mucha gente que había migrado a otros lugares regresó a su comunidad y ya no piensan irse.

“Incluso, niños que ya vivían en la ciudad, están aprendiendo su lengua materna, medicina tradicional y la siembra de la milpa. Para algunos integrantes de estas comunidades, este fenómeno de revaloración de su cultura, quizá, no hubiera sucedido sin la contingencia”, refirió el investigador.

También, dijo, se ha obtenido información de aquellas personas que han padecido la enfermedad, respecto a cómo resolvieron el tema médico: hay quienes acudieron al hospital o únicamente se resguardaron, así como los que recurrieron a tratamientos alternativos o tradicionales.

Milton Hernández detalló que, a diferencia de otras encuestas realizadas por consultoras nacionales o internacionales, esta que llevan a cabo especialistas en ciencias antropológicas busca identificar no solo tendencias estadísticas, sino ahondar en las razones sociales, culturales, ideológicas, religiosas, médicas e, incluso, políticas, que pudiera tener la gente para aceptar o no vacunarse, “no solo indagar el sí o el no, sino por qué.

“Por ejemplo, hay gente que responde que duda si debería vacunarse y no porque sean parte de algún grupo antivacunas, sino porque han tenido malas experiencias con otras, como la de la influenza, con reacciones como la anafilaxia y, por ello, tienen una gran incertidumbre sobre aplicársela o no”, comentó.

Asimismo, como parte del cuestionario se realizan entrevistas de profundidad a quienes así lo desean, las cuales se efectúan telefónicamente, previo acuerdo, para que relaten sus experiencias sobre el tema.

El etnólogo manifestó que la encuesta estará disponible todo el año, en la medida en que la vacunación continúe, dado que el objetivo es documentar los cambios de la percepción en torno a la inmunización en el tiempo, aunque se harán cortes para visualizar tendencias, el primero de ellos, a mediados de mayo.

Finalmente, explicó que la información vertida en el sondeo es estrictamente de uso confidencial, por lo que no se solicitan nombre ni apellidos a las personas, ya que los datos recopilados solo se utilizarán para fines estadísticos y futuras investigaciones por parte de las y los integrantes del equipo de investigación, con el propósito de contribuir con posibles alternativas y respuestas a los desafíos que impone esta contingencia sanitaria.

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