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CDMX 07/09/2021.- “Aire saludable, planeta saludable” no es sólo un lema conmemorativo para este 7 de septiembre, Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, sino  una aspiración de todas las sociedades que, tras 18 meses de contingencia sanitaria, hemos aprendido que a través del aire se pueden transmitir virus mortales o que dañan de diferente manera la salud humana.

La Organización de las Naciones Unidas afirma que “la contaminación atmosférica es el mayor riesgo ambiental para la salud humana y una de las principales causas evitables de muertes y enfermedades”. Por ejemplo, en 2016 la contaminación del aire en interiores y exteriores causó alrededor de 6.5 millones de muertes prematuras en todo el mundo.

La contaminación del aire afecta, de manera desproporcionada, a las mujeres, los niños y los ancianos. En particular a las poblaciones de bajos ingresos expuestas a altos niveles de contaminación en interiores y espacios abiertos por los métodos de cocina y calefacción que utilizan leña y petróleo.

Se trata de un problema mundial que debe combatirse firmemente, porque la contaminación atmosférica tiene efectos de largo alcance por su vasta propagación, y si no se actúa decisivamente, la cifra de muertes causadas por la contaminación en espacios abiertos crecerá más de un 50% antes del 2050.

Las 193 naciones adheridas a la ONU han asumido el compromiso de reducir sustancialmente, para 2030, la cifra de muertes y enfermedades causadas por productos químicos peligrosos, y por la contaminación del aire, el agua y el suelo, así como reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las urbes, con especial atención a la calidad del aire y la gestión de los desechos municipales.

La contaminación significa elevados costos para la economía, la productividad laboral, la atención sanitaria y el turismo, entre otros rubros, motivos más que suficientes para justificar cualquier inversión en controlar y combatir la contaminación, sobre todo si hay soluciones eficaces para lograrlo.

Para el desarrollo sostenible, la mala calidad del aire plantea un problema en todos los países, en particular en las ciudades y las zonas urbanas de los países en desarrollo, donde los niveles de contaminación atmosférica son superiores a los límites establecidos en las directrices sobre calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud.

En 2020, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 7 de septiembre como Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul ante el creciente interés de la comunidad internacional por el aire limpio, y puso énfasis en la necesidad de sumar esfuerzos para mejorar la calidad del aire a fin de proteger la salud humana. En ese sentido, la conmemoración es también un llamado a la acción de personas, sociedades y gobiernos a alinear esfuerzos colectivos y reclamar el derecho al aire limpio.

El tema de este año, «Aire saludable, planeta saludable«, subraya los efectos de la contaminación del aire en la salud, particularmente durante la pandemia de la COVID-19, por lo que se busca dar prioridad a un aire saludable, así como resaltar los vínculos de la contaminación atmosférica con otros temas críticos como el cambio climático, la salud humana y planetaria y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río de Janeiro, junio de 2012), los países firmantes se comprometieron a promover políticas de desarrollo sostenible que contribuyeran a la buena calidad del aire en el contexto de las ciudades y los asentamientos humanos sostenibles.

Asimismo, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce en su hoja de ruta para lograr el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la prosperidad para todos, que reducir la contaminación atmosférica es importante para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A su vez, la Organización Mundial de la Salud y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente conformaron la Coalición Clima y Aire Limpio para liderar BreatheLife, una campaña global que tiene como objetivo movilizar a las ciudades y a las personas para reducir el impacto de la contaminación del aire en nuestra salud y en el clima. Busca proporcionar una plataforma para que las ciudades compartan las mejores prácticas y demuestren el progreso en su camino hacia los objetivos de calidad del aire.

La ONU pretende que el mundo tome conciencia para erradicar de una vez por todas los múltiples problemas que acarrea la falta de aire limpio a los seres humanos, al medio ambiente y todo lo que se mueve, respira y vive en él. Su propuesta está enfocada en buscar nuevas alternativas, recopilar datos, así como impulsar la investigación y el desarrollo de políticas y prácticas innovadoras que contribuyan a mejorar la calidad del aire.

El impacto de la contaminación atmosférica puede mitigarse con propuestas como estas:

  • Reducir el uso de vehículos y utilizar el transporte público, la bicicleta o caminar.
  • Usar el agua de forma racional, lo mismo que la energía eléctrica.
  • Consumir productos ecológicos, evitar la adquisición de productos plásticos. Aplicar la regla de las tres R: Reduce-Reutiliza-Recicla.
  • Elegir productos no tóxicos para el medio ambiente al decorar, remodelar o modificar casas, oficinas, tiendas, etcétera.
  • Optar por sistemas de calefacción de alta eficiencia y calidad, cuya vida útil esté garantizada para operar durante muchos años.
  • Evitar quemar basura o cualquier otro tipo de desecho.
  • Usar energía renovable.
  • Educar a niños, familiares y amigos en la preservación del medio ambiente.

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