0 4 mins 6 meses

CDMX 3 de mayo del 2021.-Como cada 3 de mayo, cientos de fieles se reúnen para participar en una serie de celebraciones donde la tradición, la cultura y la religiosidad han conformado una forma de expresión en la que productores y campesinos piden por la pronta llegada de las lluvias para una buena cosecha y la continuidad de la vida en la tierra.

Todas estas expresiones se han sincretizado en lo que hoy se conoce como el Día de la Santa Cruz, pero que, al igual que muchas otras tradiciones mexicanas, provienen de los ritos de las culturas mesoamericanas procuraban a un recurso tan vital como el agua.

Resulta curioso cómo una celebración de raíces profundas y que en la actualidad se le conoce como “El día del Albañil”, provenga de rituales precolombinos para la petición de lluvias y la obtención de buenas cosechas al inicio del ciclo agrícola, el cual se da en los primeros días de mayo.

Historiadores como Heriberto Ramírez Dueñas, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), han revelado cómo es que con la llegada de los españoles, muchas de las tradiciones prehispánicas fueron modificadas a partir de las similitudes con las creencias de la religión católica para el proceso de evangelización.

Por ese motivo, la costumbre de petición de lluvias a Tláloc, se transformó en rezos para las buenas cosechas y se incorporó a la devoción de la Santísima Cruz, “la cual se ubicó el primer domingo de mayo dentro del calendario católico, que es el mes mariano o de la Virgen María”, por lo que las peticiones se hacen a su hijo Jesús.

/cms/uploads/image/file/645847/WhatsApp_Image_2021-05-03_at_14.35.28.jpeg

Actualmente, la celebración de la Santa Cruz se lleva a cabo en distintos estados de la República Mexicana, cobrando una particular tradición en poblados como Tochimilco y Huaquechula, en Puebla, donde continúan ritos de petición de lluvias y buenas cosechas, con el pago de mandas, por parte de los mayordomos, y bailes al son de la música de viento en las esquinas del popoxcomitl (sahumerio adornado con flores), aunque ahora las oraciones se dirigen a Jesucristo.

Lo mismo ocurre en otros lugares como Chilapa, en la zona montañosa de Guerrero, donde incluso se efectúa el sacrificio de animales en las puntas de los cerros, con un muy fuerte corte mesoamericano, con el uso de copal y rituales de “limpias”.

Aunque la tradición trascendió hasta migrar esta costumbre al sector de la construcción, prevalecen las conmemoraciones relacionadas con el agua, y recuerdan el valor que tiene este recurso para la vida, además de los diferentes significados que las culturas le otorgan.

No por nada, para los productores del campo el agua es “la sangre de la tierra”, por ello forma parte integral de la cultura y cosmovisión de los pueblos originarios, que tienen una conexión espiritual con ella.

El agua debe ser siempre un bien común y su manejo un derecho de las comunidades, por ello la conciencia de su cuidado debe prevalecer si lo que se quiere es alcanzar un futuro sustentable y sano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *