¡Atención, pasaportes en crisis! El crecimiento de la población islámica en México ha desatado un debate más caliente que un chile relleno: ¿pueden las mujeres musulmanas usar hiyab en la foto del pasaporte? La polémica estalló cuando a una ciudadana le negaron el trámite por no quitarse el velo, siguiendo las reglas de “cabeza descubierta” para identificación.
Todo empezó con una solicitud sencilla: una mujer quiso retratarse con su hiyab, esa prenda que cubre cabello y cuello como símbolo de modestia. Pero las autoridades, más estrictas que un guardia de antro, dijeron “ni madres”. El resultado fue un juicio de amparo, con la afectada alegando discriminación y exigiendo que se respete su libertad religiosa. Ahora, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tomará cartas en el asunto el 11 de diciembre, para decidir si las reglas actuales son más anticuadas que un fax.
La iniciativa que se discute plantea que el hiyab no impide identificar a nadie si el rostro queda visible. Además, con la tecnología biométrica de hoy, verificar identidades es más fácil que encontrar un meme viral. La propuesta busca garantizar igualdad y no discriminación, algo que suena tan lógico como pedir tacos al pastor un viernes por la noche. Las protestas por esta negación han sido tantas que es probable que la SCJN declare inconstitucional obligar a destaparse la cabeza por motivos de fe.
Así que, mientras esperamos el veredicto, la pregunta sigue flotando: ¿es el hiyab un obstáculo o solo un accesorio con más historia que un drama de Netflix? Pronto sabremos si el pasaporte mexicano se vuelve más inclusivo o si seguimos jugando a “destápate o no pasas”.


