¡Vladimir Putin al rescate! El presidente ruso llamó este jueves a Nicolás Maduro para darle un abrazo telefónico mientras Estados Unidos hace alarde de músculo militar en el Caribe y confisca un petrolero venezolano como si fuera un souvenir. Según el Kremlin, Putin expresó “solidaridad” con el pueblo venezolano y respaldó la política de Maduro para proteger la soberanía nacional ante la “creciente presión externa”. Traducción: “No te preocupes, amigo, aquí tienes un aliado con tanques y vodka”.
Durante la charla, ambos líderes reafirmaron su “compromiso mutuo” para avanzar en proyectos conjuntos en economía, energía y comercio. Recordemos que Maduro, el compadre fiel de Putin, ya firmó en mayo un tratado de cooperación para estrechar lazos entre Moscú y Caracas. ¿Será que planean un gasoducto o una línea directa de memes antiyanquis? Mientras tanto, Donald Trump no se queda quieto y sigue apretando tuercas. En una entrevista con Politico, aseguró que los días de Maduro “están contados”, y para reforzar el mensaje, desplegó un show militar en el Caribe que parece sacado de una película de acción de los 80.
La novedad en este culebrón es la incautación de un petrolero frente a la costa venezolana. Como los hidrocarburos son el oro líquido de Venezuela, esto es como robarle el café a un oficinista un lunes por la mañana: un golpe bajo. ¿Qué sigue? ¿Un reality show de Trump y Maduro negociando en una isla desierta? Con Putin de árbitro, esto pinta más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo.


