Cada 12 de diciembre, el Día de la Virgen de Guadalupe convierte a México en un espectáculo de fe y pólvora. Miles celebran con actos religiosos y festivales donde la pirotecnia es la estrella, pero también la villana. Porque, seamos sinceros, esos cohetes no solo iluminan el cielo, sino también los riesgos para niños, mascotas y personas con ciertas condiciones de salud.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) advierte que solo personal autorizado debería jugar con fuego, literalmente. Los peligros son más serios que un spoiler de tu serie favorita: quemaduras, heridas abiertas e incluso amputaciones por mal manejo de explosivos. Los niños, los más curiosos y vulnerables, suelen ser las principales víctimas de estas bombas festivas que, aunque ilegales, se venden como dulces en tianguis. Y no hablemos solo de lesiones físicas; los estruendos y luces pueden desatar crisis en personas con cardiopatías, epilepsia o trastornos sensoriales, llenando las salas de urgencia más rápido que un puesto de tamales en diciembre.
La Ley de Cultura Cívica de CDMX no se anda con juegos: detonar cohetes sin permiso es infracción. Las sanciones van desde multas de 1,244.54 hasta 4,525.60 pesos (11 a 40 UMAs), arrestos de 13 a 36 horas o trabajos comunitarios de 6 a 18 horas. Es como pagar una entrada VIP al caos por no leer las reglas. La SSC monta operativos especiales en diciembre, revisando templos y zonas concurridas para evitar que la fiesta termine en tragedia.
Así que, mientras cantas las mañanitas a la Virgen, mejor deja los cohetes a los expertos. Porque entre rezos y explosiones, lo último que quieres es que tu celebración se convierta en un episodio de hospital. ¿Fiesta con cuidado o multa asegurada? Tú decides.


