Un jueves de locura se vivió en el Boulevard Adolfo López Mateos, en la zona de Las Alamedas, Estado de México, cuando Julián Alexander “N”, un chico de apenas 16 años, tomó el volante de una unidad de transporte público de la ruta “Anasa”, número económico 060, y terminó estrellándose contra postes de concreto en el camellón lateral. El resultado: ocho pasajeros lesionados, varios trasladados de urgencia a hospitales cercanos, según reportó el medio local Osvaldo Muller Periodista.
Los primeros datos apuntan a que la Urvan iba a velocidad de piloto de carreras antes del impacto, aunque las autoridades aún deben confirmar las causas oficiales del choque. Policías locales, bomberos y paramédicos llegaron al lugar para auxiliar a los heridos y asegurar la zona. Algunos pasajeros sufrieron lesiones serias que requirieron atención especializada, mientras el menor fue detenido y puesto a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). Por su edad, el caso se manejará bajo el sistema de justicia para adolescentes, pero podría enfrentar cargos por lesiones y conducción indebida.
La Secretaría de Movilidad (Semov) aún no se pronuncia, pero la ruta “Anasa” podría recibir un buen jalón de orejas. Permitir que un menor conduzca es una violación grave, y las sanciones van desde multas jugosas hasta la suspensión o retiro definitivo de la concesión. La Semov ha reiterado que estas negligencias ponen en jaque la seguridad de los usuarios y reflejan un descontrol total de la empresa.
El accidente desató furia entre vecinos y usuarios en redes sociales, exigiendo más vigilancia y profesionalización en el transporte público. Mientras las investigaciones avanzan, queda claro que este incidente es un recordatorio explosivo de que el volante no es un juego de niños. ¿Será este el empujón para que las rutas se pongan las pilas?


