¡Drama carcelario en Brasil! Un juez de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, puso este jueves un freno a la solicitud de Jair Bolsonaro, expresidente ultraderechista, para salir de prisión y someterse a cirugías urgentes. Bolsonaro, de 70 años, cumple una pena de 27 años por intentar un golpe de Estado en 2022 contra Luiz Inácio Lula da Silva. ¿Salud o estrategia? Eso es lo que todos se preguntan.
La defensa del exmandatario pidió el martes autorización para dos intervenciones “inmediatas” por un hipo recurrente y una hernia inguinal, que requieren anestesia general y hospitalización de cinco a siete días. Alegan deterioro de salud, agravado por secuelas de una puñalada recibida en 2018. Sin embargo, Moraes señaló que los exámenes presentados no están actualizados, el más reciente data de hace tres meses y no indicaba urgencia. Además, al ingresar a prisión el 22 de noviembre en Brasilia, un examen forense no mostró necesidad de cirugía. El juez ordenó un nuevo análisis médico oficial en 15 días para verificar la situación.
Mientras tanto, el Parlamento brasileño tramita un proyecto que podría reducir la pena de Bolsonaro a dos años y cuatro meses, aprobado en la Cámara baja tras un debate caótico con empujones incluidos. El Senado lo evaluará desde el próximo miércoles. Los bolsonaristas buscan amnistía total, pero Lula, quien podría vetar la ley, insiste en que Bolsonaro debe pagar por intentar “destruir la democracia” con un plan que incluía matarlo a él, a su vicepresidente y a Moraes.
¿Cirugía o maniobra de escape? ¿Reducción de pena o veto presidencial? Esto tiene más giros que una novela brasileña en horario estelar.


