¡Tensión política en Brasil! Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, esquivó este jueves dar una opinión definitiva sobre la propuesta de ley aprobada en la Cámara de Diputados que busca reducir penas a los implicados en la trama golpista de 2022, incluido Jair Bolsonaro. En su primera reacción pública, Lula dijo a TV Alterosa que esperará a que el Senado se pronuncie antes de decidir. “Cuando llegue a mi mesa, tomaré la decisión. Hasta entonces, que el Legislativo se manifieste”, soltó con calma de veterano.
El proyecto, una versión light de una amnistía total, podría rebajar la condena de Bolsonaro de 27 años a solo dos años y cuatro meses en régimen cerrado por su intento de golpe contra Lula tras las elecciones de 2022. Sin embargo, el presidente no se mordió la lengua al recordar la gravedad del asunto. “Bolsonaro tiene que pagar por intentar destruir la democracia. Lo que hizo no fue un juego”, afirmó, mencionando un plan orquestado para matarlo a él y a otros altos funcionarios.
Lula también lanzó un dardo con sabor a ironía: “No gana nada lloriqueando”. Mientras el texto pasa al Senado, donde se espera un debate igual de candente que el de la Cámara Baja, el país sigue dividido entre quienes piden justicia y los bolsonaristas que buscan un perdón express.
¿Vetará Lula la ley si llega a su escritorio, o cederá ante la presión legislativa? Esto tiene más intriga que un partido de fútbol en tiempo extra.


