¡Alerta en la selva! El ELN, la guerrilla más longeva de América, ha ordenado a civiles en más del 20% de los municipios colombianos que se queden en casa desde el domingo hasta el miércoles. ¿La razón? Ejercicios militares para “defender” el país de las “amenazas de intervención” de Donald Trump, quien no descarta atacar suelo colombiano por el narcotráfico.
En un comunicado que parece sacado de un guion de guerra fría, el ELN pide a las comunidades no usar carreteras ni ríos navegables entre las 6:00 hora local (11:00 GMT) del domingo y el mismo horario del miércoles. “No se mezclen con militares para evitar accidentes”, advierten desde sus redes de propaganda, como si fueran organizadores de un evento con protocolo VIP. Controlan zonas clave como el Catatumbo, en la frontera con Venezuela, un paraíso de narcocultivos donde la cocaína fluye más que el café en una oficina. Incluso hay rumores de que operan del lado venezolano con apoyo militar, aunque Nicolás Maduro lo niega con cara de póker.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó esto de “constreñimiento criminal” y no de un inocente “paro armado”. Prometió que la fuerza pública estará en cada montaña, selva y río, como si fueran los Avengers. Mientras, el ELN acusa a Trump de un “plan neocolonial” para saquear los recursos naturales. Todo esto en medio de una crisis diplomática entre Bogotá y Washington, agravada por rifirrafes en redes entre Gustavo Petro y Trump, y tras el fracaso de negociaciones de paz con Petro en enero.
Colombia, mayor productor mundial de cocaína según la ONU, está en el ojo del huracán. ¿Será esto un reality de geopolítica o un juego de tronos tropical? Esto huele más raro que un café sin azúcar.


