Claudia Sheinbaum se puso el sombrero de diplomática al hablar de la propuesta de Claudio X. González y su cruzada “Salvemos la Democracia”, que juntó 188 mil firmas para pelear cambios en la Reforma Electoral. Aunque no ha leído el guion del empresario, promete darle un vistazo en 2026, con efectos para 2027. ¿Drama en pausa?
En su mañanera, la presidenta dijo que no hay problema con que presenten ideas, aunque X. González acusa su reforma de ser un complot autoritario para concentrar poder en Morena y unos pocos. Su iniciativa, según él, defiende el voto libre y quiere despertar a los ciudadanos. Sheinbaum, con calma de monje, respondió que las minorías como el naciente “Somos México” merecen representación, aunque sea poca cosa. Eso sí, ganar una diputación no es lotería, aunque en Morena usen tómbola: hay que convencer al pueblo de forma limpia y transparente.
Sobre el posible partido de X. González, Sheinbaum aclaró que, si quiere debutar en 2030, debe cumplir las reglas del INE: asambleas, afiliados y un mínimo del 3% de votos. Si no, adiós registro, como le pasó al PRD, que se desvaneció a nivel federal por no llegar a ese porcentaje, aunque sobrevive en el barrio. Nuevos partidos, advirtió, juegan solos en su primera elección, sin alianzas de conveniencia.
Total, la reforma de Sheinbaum se hará pública en enero, tras foros y debates. Mientras, Claudio X. afila su pluma y el INE se prepara para arbitrar este culebrón electoral. ¿Será un choque de titanes o un simple reality show político? Solo el tiempo, y los votos, lo dirán.


