La senadora morenista Martha Lucía Mícher Camarena lanzó un dardo envenenado contra Vicente Fox, acusándolo de acaparar más de tres millones de metros cúbicos de agua con catorce concesiones a su nombre y el de su familia. En su cuenta de ‘X’, Mícher denunció que esto refleja décadas de privilegios, donde el agua era mercancía para los poderosos mientras comunidades y productores se quedaban secos como cactus.
Mícher defendió las recientes reformas a la Ley de Aguas Nacionales y la Ley General de Aguas, aprobadas para frenar estos “abusos”. Según ella, el agua es un derecho humano que debe manejarse pública y comunitariamente, no como botín de unos pocos. Mientras tanto, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) anda husmeando en Chihuahua, investigando 150 concesiones otorgadas durante los gobiernos de Fox y Peña Nieto. Efraín Morales López, titular de Conagua, reveló el 9 de diciembre que estas representan 47 millones de metros cúbicos, suficientes para hidratar a “muchísimas comunidades”.
Fox, por su parte, no se quedó callado. En ‘X’, el 7 de diciembre, alertó que las reformas ponen en riesgo el agua de todos, criticando la falta de controles y transparencia. En otro tuit, acusó al gobierno de dejar al campo sin gota, por pura “obediencia ciega” en lugar de pensar en conveniencias. ¿Drama o defensa legítima?
Total, el agua se ha vuelto un campo de batalla política. Mientras Mícher y Conagua señalan a Fox como el villano de la sequía, él contraataca pintando las reformas como un desastre. ¿Será este el fin de los privilegios acuáticos o un chapuzón de acusaciones sin fondo? El debate sigue más turbio que un charco.


