¡Tragedia en Bolivia! El río Piraí, cerca de Santa Cruz, se salió de control el fin de semana, dejando al menos 20 muertos y decenas de desaparecidos. El viceministro de Defensa Civil, Alfredo Troche, confirmó la cifra a Radio Panamericana, mientras las lluvias convierten la zona en un set de película apocalíptica.
Las comunidades de El Torno y Colpa Bélgica, en la capital económica boliviana, están bajo agua. Más de 2,000 familias perdieron todo, y algunos sobrevivientes se treparon a techos y árboles como si fueran Tarzán. Elia Castro, una profesora de El Torno, contó a AFP que su hijo, en un centro de detención juvenil, durmió en el techo junto a otros reclusos para salvarse. Las brigadas de rescate buscan a los desaparecidos, pero el pronóstico de más lluvias no ayuda. El domingo evacuaron a 281 personas, aunque muchos siguen atrapados.
El presidente Rodrigo Paz, quien asumió el 8 de noviembre, montó un “gabinete de crisis” con ministros, policías y militares. Advirtió que estas lluvias rompen récords de los últimos 100 años y que Bolivia enfrenta un “momento muy complejo”. La gobernación de Santa Cruz declaró “desastre departamental”, mientras el Servicio Nacional de Meteorología mantiene alerta roja por posibles desbordes del Piraí y del río Maniquí, en Beni. José Antonio Rivero, del Servicio de Encauzamiento de Ríos, suplicó a la gente alejarse de los cauces porque viene más agua.
Jorge Trelles, chofer en El Torno, clamó por ayuda ante pueblos arrasados. Con la temporada de lluvias de noviembre a abril, y tras 51 muertos el año pasado, Bolivia parece atrapada en un remake de “El día después de mañana”. ¿Llegará la ayuda o solo más agua?


