¡Escándalo en Hollywood con tufo político! Donald Trump soltó este lunes en Truth Social que la muerte del cineasta Rob Reiner y su esposa, investigada como “aparente homicidio”, es culpa de la “furibunda obsesión” del director contra él. Según el presidente, Reiner padecía un caso grave de “Trump Derangement Syndrome”, un término que sus fans usan para burlarse de quienes lo critican hasta la locura.
Trump no se guardó nada, escribiendo que Reiner “enloquecía a la gente” con su odio irracional hacia él, y que esa ira habría desatado la tragedia. Remató con un “¡Que Rob y Michele descansen en paz!”, aunque el tono suena más a pulla que a pésame. Conocido por su rencor y por girar todo hacia su persona, Trump ha dejado claro desde su regreso al poder en enero que no olvida ni perdona a sus detractores, a quienes dice “odiar” sin filtro.
Mientras tanto, la trama se complica. Nick Reiner, hijo del director, fue arrestado este lunes tras el hallazgo de los cuerpos en la casa de la pareja en Los Ángeles. Medios como CBS, ABC y el Los Angeles Times reportaron que Nick ingresó a la cárcel del condado bajo sospecha de asesinato, según registros penitenciarios. La policía aún no da detalles, pero el caso ya tiene más giros que una película de suspense dirigida por el propio Reiner.
Esto no es solo un crimen, es un culebrón con Trump como guionista improvisado. ¿Fue odio personal, familiar o algo más oscuro? Mientras la investigación avanza, Hollywood y Washington se pelean el guion de esta tragedia. Mejor agarren palomitas, porque esto apenas empieza.


