Después de 11 años de un culebrón más largo que una fila en el súper un viernes de quincena, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) confirmó que el Tren Interurbano México-Toluca, alias “El Insurgente”, abrirá sus puertas en enero de 2026. Sí, al fin, aunque muchos ya lo daban por perdido como un calcetín en la lavadora.
Jesús Esteva Medina, jefe de la SICT, soltó la buena nueva en conferencia, presumiendo que la obra civil ya está lista y que ahora están en las pruebas finales entre Santa Fe y Observatorio. Desde octubre, revisan señalización, control y operación, e incluso simulan cargas de usuarios como si fuera un ensayo para el metro en hora pico. En las estaciones Santa Fe y Vasco de Quiroga, ajustan el equipamiento y las vialidades, mientras un puente atirantado en curva, único en el mundo, se roba las miradas como si fuera la diva del proyecto.
Los retrasos, según Esteva, fueron un dolor de cabeza por temas sociales y la complejidad de construir en la jungla urbana de la CDMX. Negociaciones con comunidades y soluciones como viaductos elevados estiraron el drama más que una novela turca. El costo, por cierto, pasó de 38 mil millones a más de 140 mil millones de pesos. ¡Inflación nivel tren bala!
“El Insurgente” promete ser la salvación del Valle de México, con doble vía electrificada, velocidades de hasta 160 km/h y 20 trenes para 719 pasajeros cada uno. Esperan 140 mil usuarios diarios desde Zinacantepec hasta Observatorio, descongestionando el tráfico como un héroe sin capa. ¿Cumplirá la promesa de rapidez y comodidad, o será otro viaje de pesadilla? En 2026 lo sabremos, si no hay otro retraso sorpresa.


