Claudia Sheinbaum, presidenta de México, salió al quite desde Palacio Nacional para hablar de los dramas políticos que sacuden América Latina. Confirmó que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) está en contacto con el gobierno de Honduras y su presidenta, Xiomara Castro, quien grita a los cuatro vientos que se está cocinando un golpe en su contra tras las recientes elecciones presidenciales.
Castro apunta dedos hacia el indulto de Donald Trump al exmandatario hondureño Juan Orlando Hernández, acusado de narco-delitos. Sheinbaum, con su estilo de “ni un paso atrás”, reiteró que México siempre apostará por la democracia, no por complots de telenovela. “Que cada pueblo elija a su líder, sin injerencias extranjeras que parecen guiones de Hollywood”, dijo, dejando claro que la SRE seguirá de cerca este culebrón centroamericano para apoyar a Castro sin meterse en camisa de once varas.
En la misma mañanera, la presidenta también tocó el tema del reacomodo político en Chile, donde José Antonio Kast se alzó como virtual presidente electo para 2026 tras ganar la segunda vuelta. Pero lo que realmente levantó cejas fue su respaldo al golpe de Pinochet en 1973. “Más allá de que ganó democráticamente, reivindicar autoritarismo es como aplaudir a un villano de cómic. Nos preocupa el tema de los asesinatos y desapariciones”, señaló Sheinbaum, con una reflexión más seria que un meme de lunes por la mañana.
Al cierre, Sheinbaum expresó su deseo de que Kast llegue al poder en marzo de 2026 con convicciones democráticas y no con manuales de dictador bajo el brazo. Mientras tanto, México observa desde la grada, con palomitas diplomáticas en mano, esperando que la región no se convierta en un reality de intrigas y traiciones.


