En un giro más extraño que encontrar un gimnasio en medio del desierto, un juez federal, Alejandro Latorre Lozano, frenó provisionalmente el juicio oral contra José Gregorio “N”, alias “El Lastra”, acusado de ser el reclutador estrella del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su defensa pidió un amparo para revisar su vinculación por delitos de drogas y armas exclusivas del Ejército, así que el caso se queda en pausa en la etapa intermedia.
Según la Fiscalía General de la República, El Lastra convirtió el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, en una especie de bootcamp del crimen, entrenando a cientos de jóvenes entre mayo de 2024 y marzo de 2025. Con ayuda de redes sociales y anuncios falsos de empleo, prometía sueldos de 4 mil a 12 mil pesos semanales. Los citaban en terminales de autobuses, los llevaban a centros donde entregaban sus cosas y quedaban incomunicados un mes, aprendiendo a usar armas y haciendo rutinas físicas más duras que un reto de CrossFit. Luego, los enviaban a otras entidades como si fueran graduados de una academia infernal.
Aliado cercano de Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, El Lastra también controlaba otro centro de entrenamiento y está acusado de planear el secuestro de dos estudiantes de la Universidad de Guadalajara en julio de 2024. Su detención, junto a Abril “N”, reclutadora de mujeres, ocurrió en la autopista México-Toluca, con apoyo de la Defensa, Guardia Nacional y la SSPC, según Omar García Harfuch en una Mañanera. Desde septiembre de 2024, han caído 49 personas vinculadas a estas redes, y se detectaron 39 páginas de reclutamiento online.
En marzo de 2025, tras una reunión con “El Sapo” en Puerto Vallarta, El Lastra recibió la orden de suspender entrenamientos. ¿Será que el CJNG quiere diversificarse y abrir un gimnasio legal? Esto suena más sospechoso que un influencer vendiendo cursos de “éxito instantáneo”.


