Estados Unidos ha mandado tropas a Ecuador para una «operación temporal» contra el narcotráfico, como si fueran los héroes de una serie de acción que llegan justo a tiempo. La embajada en Quito celebró en redes sociales la llegada de personal de la Fuerza Aérea a Manta, aunque no soltaron ni un dato sobre cuántos son o cuánto tiempo se quedarán a patrullar.
En un mensaje más entusiasta que un vendedor de seguros, la embajada afirmó que esta misión, junto a la Fuerza Aérea ecuatoriana, mejorará la capacidad local para enfrentar a los narco-terroristas. Prometen reforzar la recopilación de datos y las tácticas antinarcóticos, como si estuvieran instalando un antivirus en el sistema de seguridad de ambos países. Esto, mientras Washington lanza ataques en el Caribe y el Pacífico contra narcolanchas, dejando desde septiembre al menos 95 muertos.
El presidente Daniel Noboa, uno de los mejores amigos de Washington en la región, quiere endurecer su lucha contra el crimen organizado, aunque en noviembre perdió un referendo para revivir bases militares extranjeras, como la que EE. UU. tuvo en Manta hasta 2009. El gobierno ecuatoriano sigue mudo sobre este contingente, mientras el acuerdo de cooperación militar de 2023 y el marco del SOFA regulan esta alianza.
Con Noboa y Washington en sintonía, esto parece el guion de una película de Rambo actualizada. ¿Será esta operación un jaque mate al narcotráfico o solo un capítulo más en una saga interminable? La respuesta está en el aire, probablemente sobrevolando Manta con un dron de última generación.


