El Kremlin ha cerrado la puerta de golpe a una tregua navideña en Ucrania, argumentando que solo serviría para que el otro bando recargue pilas y vuelva al ataque. Respondiendo al canciller alemán Friedrich Merz, quien pidió un alto al fuego por las fiestas, Dimitri Peskov, portavoz ruso, fue más claro que un cartel de «prohibido pasar».
«Queremos la paz, no una tregua que dé un respiro a Ucrania para prepararse y continuar la guerra», soltó Peskov, como si estuviera vetando un intermedio en un combate de boxeo. Insistió en que Rusia seguirá su camino, buscando «detener este conflicto, alcanzar nuestros objetivos, proteger nuestros intereses y garantizar la paz en Europa», según reportó Interfax. En resumen, quieren paz, pero a su manera, sin pausas que beneficien al rival.
Peskov subrayó que la postura rusa es «coherente» y «bien conocida» tanto por Ucrania como por Estados Unidos, y que no cederán ante «decisiones inviables a corto plazo». Esto, mientras delegaciones ucranianas y estadounidenses negocian en Berlín un plan de paz impulsado por la administración de Donald Trump, y Merz intenta inyectar un poco de espíritu navideño al asunto.
Con el Kremlin más firme que un iceberg, la idea de una pausa festiva parece tan lejana como un oasis en un desierto helado. ¿Habrá algún movimiento que traiga calma o seguiremos en este enfrentamiento sin fin? Esto está más gélido que un invierno ruso, y no parece que los villancicos vayan a sonar pronto en el frente.


