En un movimiento que parece más un retiro estratégico que una derrota, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) revocó la autorización de Vector Casa de Bolsa, S.A. de C.V. para operar, tras una solicitud voluntaria de la propia entidad. Así lo confirmó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dejando claro que esto no es un culebrón de intrigas internacionales.
La decisión, tomada por los accionistas de Vector el 26 de noviembre en una Asamblea General Extraordinaria, fue puramente por “intereses propios”, según la CNBV. No tiene nada que ver con las acciones de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro de EE. UU., a pesar de los rumores que circulan más rápido que chismes de vecindad. La solicitud formal llegó a la CNBV el 1 de diciembre, y tras revisar que todo estuviera en regla, el 12 de diciembre se dio el visto bueno. Legal, financiero y operativo, todo cuadró como un rompecabezas bien armado.
La presidenta Claudia Sheinbaum también salió a calmar las aguas el 21 de noviembre, asegurando que no hay pruebas de que Vector, Intercam o CIBanco estén ligados a delincuencia organizada o lavado de dinero, a pesar de señalamientos gringos en junio de 2025. Según ella, la intervención temporal de Hacienda y la CNBV fue solo una jugada preventiva por retiros atípicos de dinero, para proteger a los clientes y al sistema financiero mexicano. Ni la Unidad de Inteligencia Financiera ni la SHCP encontraron nada jugoso, solo irregularidades administrativas ya sancionadas antes.
Así, Vector Casa de Bolsa dice adiós al ruedo financiero, no por un knockout, sino porque decidió colgar los guantes. ¿Final feliz o solo un hasta pronto? El tiempo será el juez.


