Con un tono más serio que un ultimátum de película de espías, Rusia instó este jueves al gobierno de Donald Trump a no cometer un «error fatal» en la crisis con Venezuela. El Kremlin pidió moderación y aseguró estar en «contacto constante» con su aliada Caracas, como si fueran amigos que se mandan memes a diario.
La advertencia llega tras la orden de Trump de bloquear buques petroleros venezolanos esta semana, una movida que ha escalado la tensión con el gobierno de Nicolás Maduro más rápido que un chisme en redes. Trump incluso presumió que Venezuela está «completamente rodeada» por buques de guerra estadounidenses en el Caribe, desatando temores de una intervención que suena a guion de acción. Sin embargo, Venezuela insiste en que sus exportaciones de crudo siguen «con normalidad», como si dijeran: «¿Bloqueo? ¿Qué bloqueo? Todo bajo control».
El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso advirtió que un paso en falso podría amenazar a todo el hemisferio occidental con «consecuencias impredecibles», una frase más ominosa que un tráiler de suspenso. Reafirmaron su apoyo a Maduro, un aliado cercano que visita Moscú más a menudo que un turista en un crucero. Vladimir Putin también respaldó a Maduro recientemente por teléfono, mientras Rusia sigue siendo un salvavidas económico para Venezuela.
Con buques yankis merodeando y el Kremlin vigilante, esto está más tenso que un duelo en un western. ¿Optará Trump por la desescalada o seguirá apretando tuercas? Esto tiene más intriga que un culebrón venezolano con superpoderes geopolíticos de fondo.


