Donald Trump, con su habitual estilo de vendedor de sueños, prometió este miércoles en un discurso televisado un «boom económico» para 2025, alineado con el 250 aniversario de la Independencia y el Mundial de fútbol. Como guinda del pastel, anunció un cheque de 1,776 dólares para más de 1.45 millones de militares antes de Navidad, un «dividendo de los guerreros» cargado de simbolismo.
A once meses de su segunda elección, Trump mantiene una aprobación del 40%, pero en economía cae al 31%. Insistió en que heredó un «desastre» de Joe Biden, aunque su «Edad de Oro» prometida aún no se traduce en empleo o poder adquisitivo. «Estamos a las puertas de un boom como el mundo nunca ha visto», afirmó desde la Casa Blanca, con un optimismo más brillante que un filtro de redes sociales. Destacó salarios subiendo más rápido que la inflación (ahora en 2.75%, lejos del 9% de Biden) y un desempleo del 4.6%.
Trump también presumió de su política migratoria, jactándose de haber detenido la «invasión» en la frontera sur y deportado a 2.5 millones de inmigrantes ilegales, aunque ONGs denuncian separaciones familiares más duras que un drama de domingo. En comercio, sus aranceles erráticos han sacudido el mercado global como un elefante en una cristalería. Mientras los demócratas ganan terreno en estados clave y critican la «asequibilidad», Trump planea mítines como uno en Carolina del Norte este viernes.
¿Será este boom una realidad o solo humo patriótico? Con cheques navideños y promesas, esto parece más un show de fuegos artificiales que un plan sólido.


