En un movimiento que parece un desplante al estilo de Trump, el Congreso de Estados Unidos aprobó el miércoles la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para 2026, mostrando un respaldo bipartidista a Europa que choca con la creciente hostilidad del presidente hacia la OTAN y sus aliados transatlánticos. La medida pasó en el Senado con 77 votos a favor y 20 en contra, tras su aprobación en la Cámara, y ahora espera la firma de Trump.
El texto, un mamotreto de más de 3,000 páginas, recomienda un presupuesto de defensa de más de 900,000 millones de dólares, 8,000 millones más que el año pasado, como diciendo «aquí no escatimamos en músculo». Mientras el Pentágono, bajo Pete Hegseth, enfoca su estrategia en América con ataques a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico por supuesto narcotráfico, el Congreso insiste en no abandonar Europa. La NDAA prohíbe reducir los 76,000 efectivos en suelo europeo por más de 45 días, limita la retirada de equipo militar y refuerza recursos para estados de la OTAN, especialmente en el Báltico.
Además, destina 400 millones en asistencia de seguridad a Ucrania y fija límites a recortes de los 28,500 efectivos en Corea del Sur. El líder republicano del Senado, John Thune, resaltó la construcción de más buques para competir con China, el «Domo Dorado» antimisiles de Trump y un aumento del 3.8% en la paga militar.
Esto es un tira y afloja más épico que un reality de política. ¿Firmará Trump o pondrá el grito en el cielo por Europa? Esto está más tenso que un duelo de miradas en un saloon.


