¡Washington se pinta de Trump! La Casa Blanca soltó la bomba este jueves: el icónico Kennedy Center, ese templo cultural junto al río Potomac, pasará a llamarse «Trump-Kennedy Center». Sí, Donald Trump, a sus 79 años, sigue dejando su huella en la capital como si fuera un grafiti gigante en su segundo mandato.
Este edificio, inaugurado en 1971 y nombrado en honor al asesinado John F. Kennedy, es hogar de ópera, teatro y orquesta sinfónica. Pero ahora, con una junta directiva llena de amigos de Trump desde febrero, votaron unánimemente por el cambio. Según la portavoz Karoline Leavitt, es por el «increíble trabajo» del presidente en salvar el lugar, desde reconstrucciones hasta sanear sus finanzas y reputación. Claro, como si Trump hubiera llegado con un martillo dorado y un cheque en blanco. En diciembre, durante la inauguración de un instituto de la paz también rebautizado en su honor, ya había soltado un «Trump-Kennedy Center» con un guiño de «ups, disculpen».
No es su único capricho arquitectónico: Trump demolió el Ala Este de la Casa Blanca para un salón de baile y sueña con un arco triunfal. Durante su primer mandato (2017-2021), nunca pisó la gala de los Kennedy Center Honors, ya que muchos artistas lo veían como el villano de su película. Ahora, tras purgar a demócratas de la junta y destituir al presidente anterior por ser demasiado «woke», él mismo entregó los premios de este año a Sylvester Stallone, Gloria Gaynor y KISS.
Y para rematar, el 5 de diciembre, en el sorteo del Mundial 2026, Trump recibió un premio de la paz de la FIFA. ¿Un centro cultural, un arco y un trofeo? Parece que Trump está coleccionando monumentos como si fueran cromos. Esto tiene más ego que un selfie en el espejo de un gimnasio.


