La noche del domingo, Mario Alberto Cárdenas Medina, alias «El Beto», «El Betito» o «El Betillo», sobrino del infame Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo, fue atrapado en Monterrey, Nuevo León. ¿Su delito? Ser parte de una dinastía criminal más enredada que un culebrón de las tres de la tarde.
El operativo de la Policía Estatal ocurrió el 21 de diciembre de 2025 a las 19:09 en la Avenida Lázaro Cárdenas, colonia 39. Vestido con playera negra, jeans y tenis verdes, «El Betito» no estaba solo; lo acompañaban dos compinches con armas de fuego, según tuiteó la periodista Michelle Rivera. Los tres fueron llevados a la sede de la FGR en Nuevo León, aunque las autoridades guardan más silencio sobre los otros detenidos que un mime en un funeral.
Hijo de Mario Cárdenas Guillén, alias «M1», líder de «Los Metros», «El Betito» parece haber heredado el negocio familiar como quien hereda una receta de tamales. Originario de Tamaulipas, ha sido señalado como generador de violencia y ha coleccionado detenciones desde 2009, incluyendo una en 2019 en Naucalpan por secuestro y tráfico de indocumentados. Aunque a veces se libra por tecnicismos legales, como en 2022 cuando un juez lo absolvió por «duda razonable». ¡Vaya suerte!
La ATF de EE. UU. lo tiene en la mira como cabeza del Cártel del Golfo, mientras su padre, extraditado en 2022, ya cumplió condena en Texas. ¿Será «El Betito» el próximo en hacer turismo penitenciario? Por ahora, la saga Cárdenas sigue dando de qué hablar, con más capítulos que una serie de Netflix.


