Donald Trump ha convertido el Caribe en su patio de juegos naval, y la Guardia Costera de EE. UU. anda persiguiendo petroleros como si fuera una película de acción. Este domingo, funcionarios confirmaron a Reuters que están tras un buque de la “flota oscura” venezolana en aguas internacionales cerca de Venezuela, la tercera operación en menos de dos semanas si logran atraparlo.
El barco, identificado por fuentes como el Bella 1, está en la lista de sanciones del Departamento del Tesoro. Un funcionario lo acusó de usar “bandera falsa” y estar bajo orden de incautación por evadir sanciones. Aunque no se ha abordado aún, la persecución incluye maniobras como navegar o volar cerca del sospechoso. Según TankerTrackers.com, el Bella 1 estaba vacío al acercarse a Venezuela, pero documentos de PDVSA revelan que en 2021 llevó crudo a China y antes transportó petróleo iraní. Ni la Casa Blanca ni el gobierno venezolano comentaron de inmediato.
Trump anunció la semana pasada un “bloqueo” a todos los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, intensificando su presión sobre Nicolás Maduro con presencia militar y más de dos docenas de ataques en el Pacífico y Caribe, dejando al menos 100 muertos. Kevin Hassett, del Consejo Económico Nacional, dijo que los dos primeros buques incautados alimentaban el mercado negro hacia países sancionados.
Analistas advierten que estas acciones podrían subir los precios del petróleo ligeramente al abrir los mercados asiáticos, además de aumentar las tensiones geopolíticas. Las incautaciones podrían inspirar a Ucrania y Europa a ir tras flotas oscuras de Rusia o Irán. Mientras tanto, el Bella 1 juega al escondite en alta mar. ¿Será esto una estrategia maestra o solo un reality show marítimo? Esto está más tenso que un cabo en tormenta.


