Donald Trump ha decidido que su legado no solo estará en tierra firme, sino también surcando los mares. Desde Mar-a-Lago, Florida, el presidente anunció una nueva clase de buques de guerra bautizada como “Trump Class USS Defiant”, un nombre tan modesto como un castillo dorado. Aseguró que serán “los mejores del mundo”, porque, claro, todo lo que toca Trump tiene que ser lo más grande, lo más brillante y lo más… trumpiano.
En su conferencia de prensa, con imágenes de los futuros navíos expuestas como si fueran obras de arte, Trump detalló que empezarán con dos buques, cuya construcción tomará unos dos años y medio. Luego, promete que la flota crecerá “rápidamente” a 10, y eventualmente entre 20 y 25. “Cada uno será el mayor buque de guerra en la historia de nuestro país, y del mundo”, proclamó el magnate de 79 años, con su característica humildad de vendedor de autos usados. Estos monstruos marinos vendrán equipados con cañones, láseres, y hasta armas hipersónicas y nucleares, como si fueran sacados de una película de ciencia ficción.
Trump, autoproclamado “muy orientado a la estética”, quiere meter mano personalmente en el diseño, porque aparentemente la Marina de EE. UU. necesitaba un toque de reality show. Y aunque insiste en que esto no es un mensaje para China, con quien dice llevarse “muy bien”, uno no puede evitar pensar que es un guiño más grande que un portaaviones.
Así que, mientras Trump sueña con su armada personalizada, el mundo se pregunta: ¿es esto defensa nacional o un desfile náutico de ego? Esto flota más raro que un pato de goma en alta mar.


