¡Adiós a los taxis que parecen sacados de una película de los 80! Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la CDMX, arrancó el 23 de diciembre el programa de Sustitución de Transporte Público Individual, un plan para mandar al retiro a esos cacharros con más de 10 años de rodar por la capital. La idea es chatarrizar 300 unidades de entrada y renovar unas 800 en total, dándole a los taxistas un empujoncito económico para que compren carritos nuevos y no sigan circulando en museos ambulantes.
Brugada, en plan de reina del reciclaje, presumió en rueda de prensa que este programa es un hit entre los dueños de taxis, con solicitudes a montones para deshacerse de sus reliquias. Y no es solo por estética: con 600 mil pasajeros diarios (casi un millón si cuentas la Zona Metropolitana), los taxis son la columna vertebral del caos citadino. Por eso, el gobierno ofrece apoyos para que los taxistas renueven su nave y no sigan contaminando más que un asador en domingo familiar.
El plan a largo plazo para 2026 es ambicioso, con cuatro ejes que suenan a ciencia ficción: electromovilidad para ser más verdes que un jugo detox, una app para competir con las plataformas modernas, seguridad con geolocalización y botones de pánico, y hasta capacitación turística para el Mundial de Fútbol. Héctor Ulises García Nieto, de Semovi, reveló que la meta subirá a mil unidades renovadas y que negocian con fabricantes para abaratar híbridos y eléctricos. Hasta tendrán una cromática mundialista. ¿Taxis del futuro o solo un lavado de cara? Esto pinta más curioso que un taxista sin chisme.


