En un giro que parece sacado de una película de acción de bajo presupuesto, un grupo de civiles armados intentó transformar una escuela en su campamento VIP en Tierra Blanca, Loreto, Zacatecas. Este martes por la mañana, aprovechando las vacaciones y la ausencia de alumnos, los delincuentes pensaron que un aula sería el escondite perfecto, hasta que una denuncia ciudadana alertó a la Policía Estatal Preventiva. Spoiler: no terminó bien para ellos.
Cuando los uniformados llegaron al plantel, los sicarios, en lugar de rendirse, decidieron saludarlos con una lluvia de balas más intensa que un debate en redes sociales. Tras el tiroteo, los maleantes huyeron hacia Aguascalientes como si tuvieran un vuelo que perder. Los policías iniciaron una persecución digna de Hollywood, pero dos agentes resultaron heridos por disparos. Ambos recibieron atención médica y están estables, fuera de peligro, según la Vocería de la Mesa Estatal de Construcción de Paz.
La zona ahora está bajo control gracias a un operativo con fuerzas de los tres niveles de gobierno, buscando a los responsables. Pero esto no es un incidente aislado; Zacatecas está más caliente que un chile relleno. El viernes 19 de diciembre, en Luis Moya, un explosivo dañó una unidad policial mientras atendían un reporte de un cuerpo sin vida. Y el 17, en Villa García, un enfrentamiento dejó siete sicarios abatidos y un agente herido. La Mesa Estatal sospecha que el ataque con explosivos fue una venganza por ese operativo.
¿Escuelas como búnkeres y explosivos como bienvenida? Zacatecas parece atrapada en un videojuego de mundo abierto donde nadie quiere ser el héroe. Esto está más loco que pedir paz en un grupo de WhatsApp familiar.


