¡Pekín no juega! El Ministerio de Asuntos Exteriores chino lanzó este viernes un zarpazo diplomático al anunciar sanciones contra 10 individuos y 20 empresas de defensa estadounidenses, incluyendo la sucursal de Boeing en St. Louis. ¿La razón? La venta de armas a Taiwán, un tema que a China le quema más que un wok en llamas.
Las medidas no son un simple regaño: congelan todos los activos que estas empresas y personas tengan en territorio chino, y prohíben a cualquier organización o ciudadano local hacer negocios con ellos. Como si fuera poco, los sancionados tienen vedada la entrada al gigante asiático, así que pueden despedirse de sus planes de turismo en la Gran Muralla. El mensaje de China es claro: “Si juegas con Taiwán, te quemas con nosotros”.
Este movimiento es la última escena de una telenovela geopolítica que lleva años en emisión. Taiwán, considerado por Pekín como parte de su territorio, es un punto de fricción constante con Estados Unidos, que sigue armando a la isla como si fuera su protegida en un reality de supervivencia. Las sanciones son la respuesta de China a lo que ven como una provocación directa, y no parece que vayan a ofrecer té de reconciliación pronto.
Mientras las tensiones entre las dos potencias suben como la temperatura en un verano sin aire acondicionado, el mundo observa si esto es solo un capítulo más o el inicio de un conflicto mayor. ¿Responderá EE. UU. con su propio contraataque? Agárrense, que este drama internacional promete más giros que una montaña rusa.



