En un país donde los temas sensibles se debaten con la intensidad de un partido de fútbol, la Cámara de Diputados se alista para discutir en 2026 una reforma al Código Penal Federal sobre abuso sexual. Ricardo Monreal Ávila, líder de Morena y mandamás de la Junta de Coordinación Política, anunció que la minuta enviada por el Senado el 9 de diciembre de 2025 será el platillo fuerte del próximo periodo de sesiones.
La propuesta, impulsada por las senadoras Laura Itzel Castillo Juárez, Martha Lucía Micher Camarena y la diputada Anais Miriam Burgos Hernández, busca redefinir el abuso sexual en los artículos 260 y 266 Bis. Aquí no valen excusas: el silencio o la pasividad no serán sinónimo de “sí quiero”. La reforma deja claro que sin consentimiento explícito, cualquier tocamiento o caricia es abuso, como si fuera una regla de oro sacada de un manual de convivencia del siglo XXI.
Se plantean penas de tres a siete años de cárcel, multas, talleres de reeducación con perspectiva de género y hasta servicio social para los agresores. Las sanciones se endurecen si hay violencia, si ocurre en un lugar más solitario que un lunes por la mañana, o si el agresor tiene algún vínculo de confianza o autoridad con la víctima. Además, el delito se perseguirá de oficio, sin esperar a que la víctima levante la voz.
Monreal subrayó que esto no es solo un cambio de letra, sino un compromiso para frenar la violencia sexual, protegiendo especialmente a mujeres, niñas y niños. ¿Logrará esta reforma marcar un antes y un después, o se quedará en papel mojado? Parece que el 2026 traerá más drama que una telenovela en horario estelar.


