¡Agárrense los sombreros, que el drama geopolítico acaba de subir de nivel! Israel ha decidido reconocer a Somalilandia, un estado separatista somalí, y la Liga Árabe está que trina. Ahmed Abulgheit, su secretario general, lo calificó de “provocador e inaceptable”, como si Israel hubiera invitado a un payaso a una cumbre de paz.
Resulta que este reconocimiento, según Abulgheit, es un puñetazo al Derecho Internacional y a la soberanía de Somalia. La Liga Árabe lo ve como un truco de magia de Israel, una “potencia ocupante” que, dicen, ignora resoluciones de la ONU con la gracia de un malabarista en un semáforo. Afirman que esto amenaza la estabilidad regional, como si el Medio Oriente fuera un castillo de naipes esperando el próximo soplido.
Somalilandia, que se autoproclamó independiente en 1991, nunca había sido reconocida por un miembro de la ONU hasta ahora. Israel ya lo había hecho en 1960, pero solo por cinco días, como un romance de verano. Hoy, Somalia, junto con Egipto, Turquía y Yibuti, teme que esto esté ligado a la guerra en Gaza. Rumorean que Somalilandia podría ser el destino de un desplazamiento forzado de palestinos, un plan que muchos países rechazan como si fuera una receta de sopa de calcetines.
Gamal Roshdy, portavoz de la Liga Árabe, insiste en que Somalilandia es parte de Somalia, y este reconocimiento es una intromisión más descarada que un vecino husmeando en tu barbacoa. ¿Estabilidad regional o circo internacional? Esto parece más enredado que un culebrón en horario estelar.


