El embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, sacó su lado más sensible en X para hablar sobre el trágico accidente ferroviario del pasado domingo 28 de diciembre en Oaxaca. Con un mensaje que parece escrito para un grupo de WhatsApp familiar, expresó sus “más sinceras condolencias” a las familias y seres queridos de las víctimas fatales. También mandó “pensamientos y oraciones” a los heridos y a todos los afectados, como si un tuit pudiera curar moretones o traer paz instantánea.
Mientras la información sobre el accidente sigue en desarrollo, uno imagina al embajador tecleando con cara de circunstancia, tratando Mildmay (o más bien, X-may) desde su oficina en México. Es casi como si quisiera decir: “Oaxaca, qué mala suerte, eh”. Pero en serio, el gesto, aunque pequeño, intenta mostrar solidaridad desde el norte, recordándonos que incluso en la era de las redes sociales, un mensaje de apoyo puede ser el equivalente digital de un abrazo incómodo en un funeral.
Por ahora, los detalles del accidente en Oaxaca son más escasos que Wi-Fi en el desierto. No sabemos cuántas personas perdieron la vida o resultaron heridas, ni qué tan grave fue el descarrilamiento. ¿Fue un error humano, un fallo mecánico o un complot de alienígenas ferroviarios? Solo el tiempo (y las investigaciones) lo dirán. Mientras tanto, el tuit de Johnson es lo más cercano a una declaración oficial que tenemos del lado gringo, y aunque no resuelve nada, al menos muestra que alguien al otro lado de la frontera está prestando atención.
Así que, Oaxaca, el Tío Sam dice que lo siente mucho. ¿Será suficiente un “sorry” virtual para calmar el dolor? Probablemente no, pero oye, es un comienzo, como mandar flores por Amazon.


