¡Escándalo en el vecindario presidencial! Rusia señaló a Ucrania de lanzar un ataque con 91 drones de largo alcance contra una residencia de Vladimir Putin en la región de Nóvgorod, durante la madrugada del 28 al 29 de diciembre. Según el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, todos los drones fueron derribados por las defensas aéreas rusas, sin víctimas ni daños por los restos. Pero, ojo, esto no es solo una anécdota para contar en la cena de Año Nuevo.
Lavrov aprovechó para soltar que este “ataque terrorista” ocurrió mientras Rusia y Estados Unidos negocian intensamente un acuerdo de paz para acabar con la invasión iniciada en febrero de 2022. Ahora, Moscú promete “reconsiderar” su postura en las charlas, acusando a Kiev de haberse pasado al lado oscuro con “terrorismo de Estado”. Traducción: se vienen bombardeos de respuesta, ya tienen fecha y objetivos listos. ¿Casualidad o estrategia para subir la apuesta en la mesa de negociación?
Mientras tanto, el Kremlin y Donald Trump parecen estar en sintonía, con el portavoz Dimitri Peskov confirmando que las conversaciones están en “etapas finales”. Trump y Putin hasta planean otra llamada pronto, mientras Zelenski y su equipo coordinan próximos pasos con el enviado estadounidense Steve Witkoff. Trump, optimista como vendedor de seguros, dice que un acuerdo está “más cerca que nunca”, aunque admite que quedan “uno o dos asuntos espinosos”. ¿Territorio, tal vez?
Por ahora, Ucrania no ha dicho ni pío sobre las acusaciones rusas. ¿Fue un ataque real o una jugada de ajedrez político? Sea como sea, el tablero sigue más caliente que un reality show en prime time.


