La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó este 29 de diciembre que tres individuos, incluyendo a Mario Alberto C., alias El Betito o El Betillo, sobrino del conocido Osiel Cárdenas Guillén, fueron vinculados a proceso por posesión de armas, cartuchos y cargadores de uso exclusivo del Ejército, además de delitos contra la salud. Los otros dos implicados, Raúl “N” y Kevin “N”, también enfrentan cargos serios.
El trío fue detenido el 21 de diciembre en Monterrey, Nuevo León, en un operativo conjunto entre agencias federales y corporaciones estatales, específicamente en la Avenida Lázaro Cárdenas, entre Avenida Alfonso Reyes, colonia 39, según el Registro Nacional de Detenciones. Desde el 25 de diciembre, ya se les había dictado prisión preventiva, y ahora la FGR, encabezada por Ernestina Godoy, ratificó esta medida oficiosa en el CERESO de Apodaca 1 Norte, con un plazo de tres meses para las investigaciones.
La captura de El Betito, ligado a una de las figuras más notorias del crimen organizado, pone el reflector sobre las redes familiares que aún operan en el bajo mundo. Aunque los detalles siguen en desarrollo, la operación demuestra que las autoridades están apretando tuercas en la cacería de armamento ilegal y actividades ilícitas en la región.
¿Será este el fin de la carrera del Betito o solo un alto en el camino de una saga criminal más larga que una telenovela de narcos? Por ahora, las rejas del CERESO son su nueva dirección, y la FGR no parece dispuesta a soltar el caso tan fácil.


