Si pensabas que tu lunes era un desastre, imagina vivir en Gaza, donde la situación humanitaria está más deteriorada que un buffet libre en quiebra. Reino Unido, Canadá, Francia y una lista de países que parece un grupo de WhatsApp internacional han soltado un comunicado pidiendo a Israel que afloje la mano con la ayuda, porque la cosa está catastrófica.
Los ministros de Exteriores de Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Japón, Noruega, Suecia, Suiza y Reino Unido están más preocupados que un padre revisando el recibo de luz. Exigen que Israel deje trabajar a las ONG y a la ONU sin jugar al portero de discoteca, y que levante restricciones más absurdas que prohibir sombrillas en un diluvio. Piden abrir pasos fronterizos para que la ayuda fluya como memes en TikTok, porque equipos médicos y refugios no deberían ser tratados como contrabando de lujo.
Aunque Israel y Hamás pactaron un alto el fuego en octubre, tras dos años de bombardeos más intensos que una discusión en Twitter y un ataque letal de Hamás en 2023, la cosa no pinta bien. Un observatorio del hambre dijo el 19 de diciembre que la hambruna ya no es el plato del día gracias a más entregas tras el acuerdo. Pero las agencias humanitarias gritan que falta mucho más, mientras Israel jura que entra comida de sobra y culpa a la distribución interna, como si Gaza fuera un Uber Eats con mala señal.
Total, la ayuda sigue atrapada en un limbo peor que un paquete de Amazon en Navidad. ¿Lograrán abrir las fronteras o seguiremos viendo este drama digno de una telenovela interminable? Gaza espera, y el mundo también, con el aliento contenido y el humor negro como única defensa.


