Un sismo de magnitud 4.1 remeció el municipio de San Marcos, Guerrero, este 2 de enero a las 10:43 horas, como un recordatorio sutil de que la tierra nunca descansa. Según datos preliminares del Servicio Sismológico Nacional, el epicentro estuvo 16 km al oeste del municipio, con una profundidad de 8.1 km, en las coordenadas 16.776 de latitud y -99.535 de longitud. Hasta ahora, las autoridades no reportan daños, pero insisten en seguir las actualizaciones por canales oficiales por si surge alguna novedad.
Aunque este temblor fue leve, México vive sobre un suelo más movedizo que un participante de reality en eliminación. El SSN recalca que los sismos son impredecibles, sin tecnología que los anticipe. Aunque ocurren decenas diarios, la mayoría son tan discretos que ni los notamos. La intensidad varía según el tipo de suelo, la distancia al epicentro y cómo se disipa la energía, aspectos que analizan el SSN y la Red Acelerográfica de la UNAM.
El doctor Jorge Aguirre González, de la UNAM, destaca que cada terreno reacciona distinto; algunos amplifican el movimiento como un altavoz, otros lo atenúan. México, siempre en riesgo, recuerda tragedias como los sismos de 1985 y 2017, aunque el más potente fue en 1787 en Oaxaca, con magnitud 8.6, generando un tsunami que avanzó 6 km tierra adentro. Estudios del Cires alertan que la Brecha de Guerrero podría desatar algo similar en el futuro.
Por ahora, este sismo en San Marcos pasó como un susto menor, pero la historia nos enseña a no relajarnos. ¿Ya tienes tu plan de evacuación listo o sigues pensando que el próximo temblor te pillará en la playa?


