En una noche que parecía más guion de película de guerra que realidad, un ataque aéreo ruso sobre Kiev y sus alrededores dejó un saldo trágico este lunes. Según las autoridades ucranianas, dos personas perdieron la vida, marcando las primeras muertes por ataques rusos en la capital este año. La guerra, que lleva casi cuatro años, sigue mostrando su cara más cruel.
El Servicio de Estado de Emergencia de Ucrania reportó que el bombardeo incendió un centro médico en el distrito de Obolón, al norte de Kiev, donde funcionaba una sala de hospitalización. Tras apagar las llamas, hallaron un cadáver entre los escombros. Una mujer resultó herida y 25 personas fueron evacuadas, todo bajo un manto de nieve que cubría la escena. Fotos nocturnas compartidas en Telegram mostraron a equipos de emergencia cargando un cuerpo en camilla junto a una ambulancia, un recordatorio sombrío de la situación.
En la región de Kiev, el ataque también golpeó ciudades y pueblos, dañando viviendas e infraestructura crítica. El gobernador Mykola Kalashnyk informó que un civil murió en el distrito de Fastiv, al suroeste de la capital, y algunas zonas se quedaron sin electricidad. Rusia no ha comentado aún, mientras ambos bandos insisten en que no atacan civiles. Sin embargo, Kiev y otras ciudades ucranianas han sido blanco constante de misiles y drones rusos, con Moscú alegando que apunta a objetivos militares, y Ucrania denunciando daños a civiles e infraestructura.
Esto no es un videojuego ni una serie de streaming; es la realidad de una guerra interminable. Mientras la nieve cae, el conflicto sigue quemando vidas. ¿Hasta cuándo seguirá este invierno de sangre en Ucrania?


