En un mundo que parece un reality show de geopolítica, el presidente chino Xi Jinping recibió el lunes en Pekín a su homólogo surcoreano Lee Jae Myung, en la primera visita de un líder de Seúl en seis años. Con un telón de fondo más caótico que un chat de grupo sin moderador, Xi instó a Lee a tomar “decisiones estratégicas correctas” en medio de un planeta “más turbulento que nunca”.
Durante su charla de 90 minutos, ambos coincidieron en que la paz en la península coreana es más necesaria que un café un lunes por la mañana. Según la agencia Yonhap, Xi y Lee subrayaron la urgencia de retomar el diálogo con Corea del Norte, que justo el domingo lanzó misiles balísticos como quien envía emojis de fuego para calentar el ambiente. Esto, sumado al drama venezolano con Maduro derrocado por un operativo gringo, tiene a Pekín y Pyongyang echando humo por las orejas.
Xi, con tono de gurú de autoayuda, advirtió que el mundo vive “cambios acelerados nunca vistos en un siglo”, según Xinhua. Dijo que China y Corea del Sur deben estar “del buen lado de la historia”, como si la historia tuviera un GPS moral. Lee, por su parte, quiere abrir una “nueva fase” basada en confianza, buscando que China use su influencia sobre el vecino del norte para calmar las aguas.
Ambos reafirmaron que la estabilidad en la región es clave, y Lee se reunirá el martes con el primer ministro Li Qiang antes de visitar Shanghái. ¿Lograrán apaciguar a Pyongyang? Esto pinta más incierto que predecir el final de una serie de culto.


