En un mundo más enredado que un cable de audífonos, México arrancó la XXXVII Reunión de Titulares de Embajadas y Consulados (REC) 2026 en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Del 5 al 7 de enero, más de 130 embajadores y cónsules, junto a funcionarios y académicos, se reúnen para afinar la política exterior bajo la batuta del canciller Juan Ramón de la Fuente, quien no dudó en decir que el planeta está en un caos digno de película distópica.
De la Fuente abrió el evento alertando sobre un orden internacional más frágil que un castillo de naipes, debilitado por conflictos y el uso de la fuerza. Insistió en que México sigue apostando por el diálogo, la negociación y la defensa del derecho internacional, como si fuera el mediador de una pelea de bar. En 27 sesiones de trabajo, se abordan temas clave: reforma de organismos multilaterales, promoción económica, seguridad y apoyo a mexicanos en el extranjero.
En seguridad, Omar García Harfuch desglosó los pilares de la estrategia nacional, desde atender causas de violencia hasta fortalecer la Guardia Nacional, para que los diplomáticos expliquen al mundo que México no es solo un set de narconovelas. La Secretaría de la Defensa Nacional recalcó que el Servicio Exterior es la primera trinchera de la soberanía, mientras Rosaura Ruiz propuso ciencia y tecnología como el idioma universal para hacer amigos globales.
Con tensiones comerciales con EE. UU. y retos migratorios, México busca diversificar relaciones con Asia y otras regiones, defendiendo la no intervención y condenando acciones militares unilaterales. ¿Logrará este encuentro convertir a México en el gran pacificador o solo será un ensayo de malabares diplomáticos? Esto está más tenso que un partido en penales.


