El Departamento de Defensa de EE. UU. ha decidido meterse en un campo minado más delicado que un chat de grupo familiar: revisar si las mujeres son tan efectivas como los hombres en combate terrestre. Sí, el Pentágono está haciendo un análisis profundo, como si fuera a calificar un reality show de supervivencia.
El nuevo secretario de Defensa, Pete Hegseth, ya había soltado en un podcast que no le gustan las políticas «woke» ni ver a mujeres en roles de combate, aunque no las quiere fuera del ejército. Ahora, el Instituto de Análisis de Defensa, una organización sin fines de lucro, está revisando datos para asegurar que el ejército siga siendo «el más letal», según Kingsley Wilson, portavoz del Pentágono. Wilson insistió en que los estándares serán «de élite, uniformes y neutros en cuanto al sexo», porque una mochila de 30 kilos no pregunta si eres hombre o mujer antes de destrozarte la espalda.
La cadena NPR consiguió un memorándum que revela que el Ejército y el Cuerpo de Marines están recopilando info sobre preparación, entrenamiento y rendimiento de los uniformados. Traducción: están midiendo si todos, sin importar el género, pueden cargar el mismo peso o correr igual de rápido cuando las balas zumban. Wilson fue claro como el agua: no bajarán estándares por cuotas ni agendas ideológicas, aunque suene a que alguien quiere evitar un trending topic incómodo.
Al final, esto parece un episodio de «Quién es el más rudo» versión militar. ¿Resultado? Seguro habrá debate más caliente que un desierto en verano, pero por ahora, el Pentágono sigue jugando a ser el juez imparcial de esta batalla de géneros.


