Claudia Sheinbaum, presidenta de México, aprovechó su Mañanera del Pueblo este 7 de enero para darle un sacudón verbal a la ONU. Según ella, el organismo internacional está más perdido que un turista sin GPS en medio de conflictos y tensiones geopolíticas. Urge, dice, que se fortalezca como un verdadero árbitro global y deje de ser un club de los países con más músculos o billetes.
La mandataria no se mordió la lengua al criticar la falta de acción y democracia en la ONU. “Ha perdido mucha fuerza y también mucha democracia”, soltó, como quien reclama un café aguado. Para Sheinbaum, la organización necesita revitalizar sus mecanismos de decisión y representación, convirtiéndose en un espacio de diálogo y cooperación, no en un ring donde gana el más bravucón. Incluso marcó la diferencia con otros grupos como la OEA, insistiendo en que la ONU debe ser el gran coordinador multilateral.
Ya el lunes 5 de enero, Sheinbaum había arremetido contra el “letargo burocrático” de la ONU, pidiéndole que despierte tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Recordó que la Carta de las Naciones Unidas sigue vigente y que todos los países deben defenderla, especialmente en tiempos de crisis. Según ella, la ONU debe superar sus trabas administrativas y retomar su rol como promotora de paz.
En resumen, Sheinbaum quiere una ONU con más garra y menos papeleo, un lugar donde la paz no sea solo un discurso bonito. ¿Logrará este llamado despertar al gigante dormido o seguirá siendo un grito en el desierto diplomático? El mundo espera, probablemente con un café bien cargado.


