Estados Unidos se puso el sombrero de pirata este miércoles al anunciar la incautación de un petrolero con bandera rusa en el Atlántico Norte, tras una persecución digna de una película de acción. El buque, antes conocido como Bella-1 y ahora rebautizado como “Marinera”, había zarpado de Venezuela y llevaba días esquivando el bloqueo marítimo estadounidense en el Caribe. Finalmente, cerca de Islandia, el Mando Europeo de EE. UU., junto con el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera, logró abordarlo en una operación conjunta.
Según funcionarios de Washington a Reuters, el tanquero estaba escoltado por un submarino ruso durante una persecución de más de dos semanas, como parte del bloqueo a las exportaciones de petróleo venezolano. Aunque buques militares rusos estaban en las cercanías, no hubo enfrentamientos directos. Es la primera vez en la historia reciente que EE. UU. apresa un buque con bandera rusa, y el Mando Europeo lo justificó en X por violar sanciones. Moscú no ha respondido aún, pero el medio estatal RT mostró imágenes de un helicóptero sobrevolando el barco.
Esto ocurre días después de que fuerzas especiales de EE. UU. irrumpieran en Caracas para capturar a Nicolás Maduro. Además, otro petrolero vinculado a Venezuela, el superpetrolero M Sophia con bandera de Panamá, fue interceptado en aguas latinoamericanas. Este había zarpado en enero rumbo a China en “modo oscuro”, con el transpondedor apagado.
¿A dónde va el “Marinera”? Rumores apuntan a aguas británicas, aunque el Ministerio de Defensa británico guarda silencio. Esto parece más enredado que un juego de espías en alta mar. ¿Próximo capítulo? Tal vez un duelo de submarinos al amanecer.


