En Venezuela, dos campesinos de Río Negro, estado Mérida, aprendieron que celebrar no siempre es buena idea. Los hermanos de 64 y 65 años fueron detenidos por “festejar” la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por EE. UU. el 3 de enero. ¿Su delito? Disparar al aire y hacer bromas a vecinos oficialistas mientras estaban borrachos.
La operación militar estadounidense en Caracas y tres estados culminó con Maduro y Flores enfrentando cargos por narcotráfico en Nueva York. Pero en Venezuela, bajo un estado de excepción, celebrar su caída es un boleto directo a la cárcel. Los campesinos, agricultores humildes, fueron denunciados por sus propios vecinos. “Estamos esperando si los presentan en tribunales tras su detención el 5 de enero”, señaló Gonzalo Himiob, abogado de Foro Penal, una ONG que defiende a presos políticos.
Himiob explicó que los hermanos solo hacían lo que muchos en el campo: disparar al aire con armas de finca, mientras bromeaban sobre la captura. Pero en un país donde el temor manda, tras la represión de protestas por la reelección cuestionada de Maduro en 2024 con más de 2,000 arrestos en 48 horas, nadie se ríe. Foro Penal cuenta 806 presos políticos, incluidos 175 militares.
Bajo el mando temporal de Delcy Rodríguez, presionada por Donald Trump, estas son las primeras detenciones por esta causa. ¿Una fiesta rural o un crimen de estado? En Venezuela, hasta un brindis puede costarte la libertad. Esto parece más un guion de tragicomedia que una noticia real.


