¡Alerta, capitalinos! La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) activó la Fase 1 de Contingencia Ambiental por Ozono en la Zona Metropolitana del Valle de México, tras un pico de 160 partes por billón en Cuajimalpa. A las 16:00 horas, las autoridades gritaron «¡sálvese quien pueda!» mientras el aire se ponía más denso que un chisme de vecindad.
Resulta que el Sistema de Monitoreo Atmosférico detectó estabilidad atmosférica, baja humedad y una ventilación tan pobre que ni un ventilador de escritorio ayudaría. Con 25 grados centígrados de temperatura máxima, el ozono se acumuló como los pendientes de fin de año. Las autoridades, en modo superhéroe, desplegaron un arsenal de medidas para salvarnos del aire tóxico. Se suspenden obras que estorben el tráfico (a menos que sea una emergencia de vida o muerte), y la quema de residuos queda más prohibida que un spoiler en estreno. Además, los vehículos contaminantes serán cazados como si fueran pokemones raros, y las multas volarán más rápido que un meme viral.
A nivel local, adiós al bacheo y a pintar paredes, salvo urgencias. La industria recortará emisiones en un 40%, mientras la Refinería Miguel Hidalgo en Tula bajará al 75% de su capacidad, y la Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos reducirá combustóleo un 30%. Hasta las gasolineras sufrirán: 20% cerrarán, y las calderas sin control se limitan al 50%. El viernes 9 de enero, de 5:00 a 22:00, restricciones a la circulación dejarán a muchos carros en casa, excepto eléctricos e híbridos, que se pasean como divas intocables.
Así que, queridos chilangos, toca teletrabajo, evitar el sol de 13:00 a 19:00 y olvidarse de aerosoles. Descarguen la App Aire o sigan @Aire_CDMX para no respirar drama. Si el ozono fuera un villano de película, ya tendría su propia saga. ¿Sobreviviremos este episodio?


