Desde la Mañanera del Pueblo en Acapulco, Guerrero, Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, soltó una actualización que suena más misteriosa que una novela de intriga. Las autoridades están tras los responsables del homicidio de dos colaboradores cercanos de Clara Brugada, y las detenciones no paran, aunque los detalles están más guardados que receta de mole familiar.
Harfuch explicó que el caso es un esfuerzo conjunto entre la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, la Policía capitalina, la Fiscalía General de la República y su propia Secretaría. La coordinación es tan estrecha que parece coreografía de baile, pero por la sensibilidad del asunto, no sueltan prenda. “Es un caso muy sensible”, recalcó, no solo por el crimen en sí, sino porque las víctimas eran servidores públicos, lo que ha encendido las alarmas hasta en los pasillos más altos del poder federal.
El secretario aseguró que las detenciones van viento en popa, fruto de inteligencia y trabajo operativo que suena más serio que un agente secreto en misión. Sin embargo, la investigación está más cerrada que puerta de búnker, para no comprometer el debido proceso ni las pistas que aún siguen calientes. “Seguiremos con las detenciones, pero no podemos contar todo ahora”, dijo Harfuch, dejando a todos con más preguntas que respuestas.
Además, aprovechó para reafirmar el compromiso del Gobierno de México de combatir delitos de alto impacto con coordinación, intercambio de información y fortalecimiento de investigaciones. Prometió que la ciudadanía sabrá más en su momento, siempre dentro del marco legal. ¿Impunidad? Ni pensarlo, aunque por ahora este caso parece un rompecabezas con piezas bajo llave. Paciencia, que la justicia no se apresura, pero dicen que llega.


