Gustavo Petro, el presidente colombiano con alma de poeta guerrillero, lanzó un dramático llamado a Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, para que se unan como dúo dinámico contra el narcotráfico. Según Petro, las drogas son la excusa perfecta para que potencias extranjeras jueguen a las invasiones en Latinoamérica, como si fuera un mal guion de Hollywood.
El viernes, desde su cuenta en X, Petro invitó a Rodríguez a derrotar a los capos del narco con la fuerza de “pueblos unidos”, mientras la región vive una turbulencia digna de telenovela. No olvidemos que Nicolás Maduro, derrocado y arrestado el 3 de enero, enfrenta cargos en EE. UU. por narcotráfico y terrorismo, un currículum que ni el villano más caricaturesco envidiaría. En la frontera colombo-venezolana, las guerrillas se financian con cocaína, usando Venezuela como su escondite favorito cuando Maduro era el jefe. Petro insiste en que América Latina debe defenderse con “unidad de armas”, como si propusiera un Avengers latino contra el crimen.
Mientras tanto, el jueves se supo que Petro y Donald Trump acordaron acciones conjuntas para aplastar al ELN en esa frontera, un plan que suena más ambicioso que un crossover de superhéroes. Esto puso nervioso a alias Iván Mordisco, el capo colombiano más buscado, quien convocó una cumbre de guerrillas, incluyendo al ELN, desde algún rincón selvático. En un video rodeado de hombres armados, заявил que todos miran al mismo enemigo, como si fuera el tráiler de una película de acción barata.
¿Unidad latinoamericana o caos total? Esto tiene más giros que un partido de ajedrez en un huracán. Petro quiere ser el héroe, pero entre guerrillas, capos y Trump, parece que la frontera será el set de una comedia trágica.


