¡Drama en Washington! Bill y Hillary Clinton se plantaron este martes y rechazaron testificar en una investigación del Congreso sobre Jeffrey Epstein, calificándola de puro show partidista. En una carta al republicano James Comer, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara, los Clinton soltaron un “basta ya” épico. Dijeron que es hora de luchar por el país y sus principios, sin importar las consecuencias, y que este es su momento de tirar la toalla en este juego político.
Comer, con cara de pocos amigos, amenazó con declararlos en desacato si no se presentan, lo que podría traducirse en cargos penales. Pero los Clinton no se achican. En su misiva, compartida por Hillary en redes sociales, aseguraron que ya dieron la “poca información” que tienen sobre Epstein, cuyos crímenes califican de horribles. Sin embargo, acusaron a Comer de desviar la atención de los fallos del gobierno de Donald Trump, en lugar de centrarse en por qué el gobierno no investigó a fondo a Epstein en su momento.
Mientras tanto, el gobierno federal, bajo presión de la base de Trump, ordenó al Departamento de Justicia hacer públicos los archivos de las investigaciones penales sobre Epstein, siguiendo una ley de transparencia del Congreso. Recordemos que Epstein fue amigo tanto de Trump como de los Clinton, un detalle que hace de este caso un cóctel explosivo de conexiones incómodas.
En fin, esto parece más un reality show que una investigación seria. ¿Logrará Comer hacer que los Clinton hablen, o seguiremos con más cartas dramáticas y amenazas vacías? Esto está más enredado que un chisme de barrio en hora pico.


