¡Qué cuadro tan pintoresco! Gerardo Fernández Noroña develó su retrato oficial como presidente del Senado (2024-2025) en la Casona de Xicoténcatl, antigua sede legislativa. El senador de Morena, visiblemente emocionado, se unió a la galería de presidentes de la Mesa Directiva de la LXVI Legislatura. Dijo que jamás imaginó tal honor, como si le hubieran regalado el papel estelar en una película de bajo presupuesto.
La ceremonia contó con la presencia de colegas como Laura Itzel Castillo, actual presidenta del Senado, Verónica Camino Farjat, vicepresidenta, y Mariela Gutiérrez Escalante, secretaria de la Mesa Directiva, además de familiares y colaboradores. Sin embargo, el coordinador de Morena, Adán Augusto López Hernández, brilló por su ausencia, a pesar de la invitación. ¿Razones? Quién sabe, tal vez tenía un compromiso más urgente, como regar sus plantas.
Noroña aprovechó para defenderse de las críticas por sus viajes internacionales, recién llegado de unas vacaciones en Roma, Italia. Aseguró que pasear es su tradición decembrina y no afecta su seriedad como legislador. También aclaró que tanto sus escapadas como el retrato, valuado en 32 mil pesos y pintado por Aurora Argüello Gutiérrez, salieron de su bolsillo, no del erario. Comparó el costo con los de expresidentes como Pablo Escudero y Manlio Fabio Beltrones, cuyos cuadros rondaron los 100 mil pesos, dejando claro que él es la opción económica.
Recordó momentos intensos de su gestión, como la aprobación de la reforma judicial entre protestas y tomas de tribuna, que lo obligaron a mudar sesiones. Pese a insultos, mantuvo la calma, ganándose incluso un aplauso del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Al final, sus colegas coincidieron: el retrato es solo un adorno; su legado son los debates y reformas. ¿Será recordado como rompedor de protocolos o como el senador trotamundos? Esto pinta más curioso que un selfie en el Coliseo.


