Claudia Sheinbaum Pardo salió al ring esta mañana a defender una reforma electoral que, ojo, aún no existe. Desde Palacio Nacional, la presidenta regañó a la oposición por criticar un borrador invisible, como si estuvieran peleando con un fantasma. ¿Dictadura? ¡Si ni papel hay todavía!
La mandataria, con la paciencia de quien explica un meme a un boomer, aclaró que no hay propuesta oficial. Sin embargo, figuras como Ricardo Anaya, senador del PAN, ya bautizaron el proyecto como “Ley Maduro”, acusándola de autoritarismo. Sheinbaum, con cara de “¿en serio?”, insistió en que no hay base para tanto drama. Según ella, la iniciativa que enviará al Congreso no será un manual para dictadores, sino un reflejo de sus convicciones democráticas. ¿Convencerá a los críticos o solo avivará el circo?
La bronca empezó tras una reunión con la Comisión Presidencial que armará esta reforma. La oposición, con el instinto de un tuitero buscando likes, disparó antes de leer. Sheinbaum replicó que no hay argumentos para llamarla autoritaria ahora, ni los habrá cuando la propuesta vea la luz. “Se cae por su propio peso”, dijo, como si el peso de la lógica pudiera aplastar los gritos de “¡dictadura!” que ya resuenan.
Total, estamos ante un debate más caliente que un chisme de vecindad, pero sin sustancia aún. ¿Será esta reforma un golpe maestro o un autogol político? Mientras, la oposición afila los colmillos y Sheinbaum juega al “esperen, que ni he sacado el PowerPoint”. Esto pinta para más rounds de pura comedia política mexicana.


